Recordando la experiencia

Ya vendrán en su momento las actas de las reuniones, la comunicación de las decisiones tomadas y las evaluaciones de la organización de este evento pero, de momento, en este apartado sólo recogeremos imágenes y sensaciones de la experiencia vivida por quienes han participado en una peregrinación – asamblea realmente extraordinaria por muchas razones.

Y, para empezar, debemos agradecer la hospitalidad a las religiosas de Jesús – María que nos acogieron en su magnífica casa de espiritualidad a pocos metros de la Basílica de Loyola. Aquí tuvieron lugar también tanto la Asamblea como  el resto de las reuniones del encuentro.

La misma tarde del día de llegada, el 24 de agosto, tras la asignación de habitaciones tuvimos una primera reunión de acogida. En ellas, Consuelo, Presidenta en funciones, dedicó sus palabras a dar gracias, tanto a los presentes, como a quienes han hecho posible esta asamblea, etc. Adolfo, desgraciadamente, por indisposición de última hora, no pudo acompañarnos. Si lo hubiera hecho, habría escuchado el agradecimiento de Consuelo, de parte de todos, por su legado y por dejarse inspirar por el Padre, a quien todos, finalmente, debemos estar siempre y continuamente agradecidos.

A continuación, Antonio y Maite, de Madrid, que habían estado en la acogida, con las credenciales, nos dieron algunas indicaciones útiles para la organización de nuestra estancia en la casa. Finalmente, recibimos la sorpresa de un regalo muy especial, un detalle muy personalizado, elegante y trabajado con mucho cariño de «alguien», según Marisa de Madrid, cercano a ella. Bueno, fue encantador.

Al día siguiente, como estaba previsto, nos citamos a las puertas de la casa natal de San Ignacio, junto a la Basílica, para visitarla en dos grupos. Para quienes aún no la habían visitado, fue probablemente un recorrido muy interesante. Para quienes ya habían estado, volver aquí fue posiblemente algo entrañable. En ambos casos no dudamos que la experiencia fue para todos  emocionante.

Finalmente, ambos grupos nos unimos en una oración muy profunda y con mucho contenido preparada por nuestra compañera Chon. Esta oración tuvo lugar en la Capilla de la Conversión, en el piso más alto de la casa, donde San Ignacio permaneció convaleciente durante meses. Allí fue donde comenzó a hacerse preguntas y observar sus estados de ánimo, comenzando así lo que más tarde llamaría discernimiento de espíritus.

Tras la oración en la casa – torre de la familia Loyola, visitamos una casa muy diferente, mucho más humilde, que nos mostraba cómo era la austera vida del común de las familias en una antigua vivienda tradicional de la localidad. Era la casa donde pasó sus primeros 14 años de vida el Hermano Gárate, jesuita que falleció a principios del pasado siglo y que fue beatificado por San Juan Pablo II. Ya a su muerte, su fama de santidad se extendió entre la comunidad de estudiantes de la Universidad de Deusto, donde trabajaba como portero. Su amabilidad y su continuo espíritu de servicio y oración eran fuente de consuelo e inspiración para quienes lo conocieron.

Por la tarde, según lo previsto, subimos a la cercana ermita de Nuestra Señora de Olatz. Lo hacíamos con un trabajo de reflexión sobre el que dialogaríamos por parejas en la bajada de vuelta a la casa, tras la eucaristía oficiada por Eugenio Rodríguez, de Canarias, y Kiko Naranjo, ahora en Málaga.

Terminada la eucaristia, se celebró de forma sencilla un emocionante acto de admisión de los nuevos socios y socias que solicitaron su incorporación a ACHEESIL en el pasado curso. Enhorabuena a todos y todas, y que Nuestra Señora de Olatz os proteja e inspire en adelante en vuestra misión.

Este mismo día, antes de la cena, algunas personas asociadas tomaron la iniciativa de acercarse a la Ermita de la Magdalena y el hospital medieval de peregrinos. Allí quiso alojarse San Ignacio, renunciando por humildad a las comodidades de la casa-torre de Loyola, para enseñar catecismo y asistir a los enfermos y leprosos de la zona al volver a Azpeitia tras sus años de estudio en París.

Finalmente, después de cenar, aún había una actividad que no por anunciada dejaba de sorprender. El caso es que nos visitó San Ignacio, encarnado en la persona de Antonio Pascual, de Málaga, que nos hizo un completo recorrido por la biografía de nuestro santo más querido. Desde el escenario, con intensidad, erudición y gracia, Antonio nos fue desgranando los pasajes y las anécdotas más significativas de la vida de Íñigo de Loyola.

Son esta y otras colaboraciones y servicios de tantas agrupaciones y personas de entre las que en Loyola nos hemos reunido lo que definitivamente ha contribuido a que nos llevemos un recuerdo imborrable y entrañable de este encuentro.

Al día siguiente, el 26 de agosto, tras una hermosa oración en la capilla de la casa de ejercicios,  de la que se encargó Margarita Muñoz, de Madrid, dieron  comienzo las asambleas, en primer lugar la ordinaria y, más tarde, la extraordinaria, esta última para la elección de la Comisión Permanente y la Junta Directiva. 

Para la votación, colaboraron los socios de mayor y de menor edad de entre los presentes, Teresa Ruiz y Gabriel Ponce.

Terminada la votación y ratificada la única candidatura presentada, fueron estos mismos socios quienes hicieron entrega simbólica a la Presidenta elegida, Consuelo Sánchez, de unas bellas copias impresas tanto de los Apuntes para acompañar los Ejercicios Espirituales de San Ignacio como del Directorio. Finalmente, la nueva Presidenta fue quien concluyó el trabajo de la mañana con unas breves palabras. 

Ya por la tarde, según el programa, nos trasladamos de nuevo a la cercana Basílica de Loyola, donde juntos celebramos una misa de acción de gracias presidida por Francisco José Ruiz, o Paco Pepe, como le conocen muchos en ACHEESIL desde hace  años. También oficiaron, por supuesto, Eugenio Rodríguez y Kiko Naranjo.

La eucaristía, a cargo de la Agrupación de Málaga, tuvo muchos momentos intensos. En el ofertorio, por ejemplo, se presentó la carpeta con la documentación que se entrega a los nuevos socios como símbolo de nuestra labor pastoral. También se ofreció el proyecto apostólico de la Compañía, en el cual se integra nuestra misión pastoral. Ofrecimos también nuestra vida, puesta en servicio y alabanza, simbolizada en la vida de nuestra asociada con más edad, Teresa. Y, cómo no, los apuntes de Adolfo, fundamento y legado de ACHEESIL y, finalmente, el pan y el vino.

Y, tras la eucaristía, la «foto de familia» en la escalinata de la Basílica. Como se suele decir, «no están todos los que son…»

Por la noche, los más jóvenes tomaron las riendas del último tramo del encuentro para darle un tono más festivo.

Y hubo de todo. Empezamos con poesía con mucha sensibilidad y cariño por parte de Lluïsa, de Cataluña.

A continuación, los jóvenes pidieron a los asistentes que aportaran datos para lo que después sería un acompañamiento de Ejercicios hilarante.

Acompañante y acompañado, Antonio Pascual, de Málaga, y Diego, de Galicia, escenificaron, sobre los datos aportados, la entrevista más loca que nos podamos imaginar. Fue un gran momento.

La noche seguía adelante con un juego, un «pasapalabra» ignaciano diseñado por Málaga. Hubo emoción hasta el final sobre el resultado porque se jugaba por agrupaciones. Aunque, por supuesto, lo mejor fue el buen rato que pasamos.

A continuación, la Agrupación de Madrid nos invitaba a todos a licor de madroño y nos invitaba a compartir la letra convenientemente modificada para la ocasión del pasodoble Por la calle de Alcalá.

La Agrupación de Sevilla también nos invitaba a tortas de aceite caseras, a la vez que, mediante una presentación, nos invitaba a sumergirnos en los sabores, olores y esencias de una ciudad llena de tradiciones y experiencias interesantes.

Respecto a los productos, debemos agradecer la generosidad de muchos de los asistentes, que compartieron abundantemente alimentos típicos de cada una de las sus zonas de origen. Precisamente, acabando ya la velada, pudimos disfrutar de una mesa llena de ellos, al fondo de la sala de reuniones.

Terminamos con más baile, sevillanas. Por cierto, muchas parejas también tenían «acompañante y acompañado», que lo importante no era hacerlo bien, sino vivir la experiencia.

Con seguridad ha habido muchas cosas que no están reflejadas en este resumen. Rogamos nos disculpéis. El objetivo ha sido, por un lado, traer a la memoria recuerdos para quienes han asistido y, por otro, transmitir a todas las personas asociadas que no han podido asistir cierta impresión de la experiencia.

Rogamos al Padre que todo ello sirva para dar un impulso a una asociación necesaria, con un propósito que merece la pena y una misión clara en servicio, alabanza y reverencia a nuestro Criador y Señor.